PRIMER CONCURSO DE CUENTO CORTO Y SÉPTIMO DE ORTOGRAFÍA

 HOMENAJE A LA MUJER 


https://www.youtube.com/watch?v=G1BxUFc6upE


EL BOOM DE LA LITERATURA FEMENINA DEL SIGLO XXI,  ALGO MÁS QUE 
UNA BUENA LITERATURA 

 William Caicedo Mazuera


 Un fantasma recorre el planeta por todos sus puntos cardinales. Su nombre podría ser una parodia de un gran movimiento literario del siglo 20, (brillante, aunque bastante escaso de representantes femeninas): el boom de literatura, pero ahora, escrita por mujeres. El fenómeno ocurre, por varias razones: por ejemplo, ahora hay muchas más mujeres que escriben. Pero no es que antes no lo hicieran, sólo que tenían menos acceso al complejo universo de las publicaciones, cerrado, y por si fuera poco, lleno de testosterona, Podría decirse, que hoy se ha abierto la puerta del Shambhala editorial a esas guerreras, que además de la innegable calidad de sus producciones, han demostrado que para recrear el mundo, la historia y la mismísima especie, hay que contar con su mirada, diversa, creativa, y a menudo sorprendente. Y es que la literatura femenina plantea una imagen de la mujer distinta a la que el hombre ha ido construyendo en sus obras. La mujer escritora propone otra imagen de mujer, y lógicamente, de hombre. También otro tipo de historia. Resulta fascinante, casi profética, la frase de Juste Dion “El porvenir es de Dios, pero el pasado es de la historia. Dios ya no puede influir en la historia, en cambio el hombre aún puede escribirla y transfigurarla”. Deberíamos decir con ella “el hombre y la mujer”. Un ejemplo magistral lo constituye la novela de Natalie Haynes Las mil naves, donde se cuenta la historia de Troya, no desde la perspectiva de Homero o de los trágicos sino desde el punto de vista de las mujeres. Agreguemos también, que pese a considerarnos los herederos de la razón, y muchos incluso, hijos de Dios (¿cuál es su género?), como especie no hemos sido justos con la mujer -ni con muchos hombres que se salen del canon-. Por ello, los reconocimientos que hoy alcanzan las mujeres, plasmados por ejemplo en ocho premios Nobel de literatura en lo que va del siglo 21, son producto de su trabajo, su dedicación, mas también a las luchas que ha librado la humanidad y que ha tenido a estas valkirias de la palabra como protagonistas de excepción, permitiéndonos por ejemplo, saber gracias al valor de Svetlana Aleksiévich que la verdad sobre Chernóbil es otra, o que la historia de la humanidad tiene varias versiones, maravillosas como infames, como las presenta con imaginación y magia Olga Tokarczuk en Un lugar llamado Antaño . Y cómo olvidar a la maravillosa Alice Munro, quien parece decirnos que el mundo, la realidad y la verdad caben en un cuento, o a la rumana-alemana Herta Müller, quien nos muestra en su obra el mundo de los desposeídos (demasiados para contarlos), herederos de los fracasos de utopías perversa: Cada palabra en el rostro sabe algo del círculo vicioso y no lo dice.

Finalmente, no podríamos hacer un cierre provisional de estas reflexiones si recordar el estatuto legal y universal que adquiere la reivindicación de la mujer, con el apoyo de la UNESCO que define la igualdad de género como la situación en la que “las mujeres y los hombres gozan de la misma condición y tienen las mismas oportunidades para hacer efectivos el disfrute pleno de sus derechos humanos y su potencial a fin de contribuir al desarrollo nacional, político, económico, social y cultural y de beneficiarse de sus resultados”. Cabría interrogar, como maestros, si tenemos claro que la revolución que necesita la educación, vislumbra dentro de las alternativas posibles, una educación de género, incluyente, que comience a cambiar el enfoque sexista que permea el paradigma educativo a todos los niveles. Si como escribe la gran autora de novelas policiacas, Josephine Tey, la verdad es la hija del tiempo, la especie humana podría deberle al boom de escritoras algo más que buena literatura.


EN CONTRA DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO 


En las últimas décadas Colombia ha alcanzado importantes conquistas en relación a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, si bien aún hay brechas relevantes por reducir.

Colombia ha ratificado todos los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos y derechos de las mujeres, y ha hecho un progreso significativo en el desarrollo de leyes para promover la igualdad de género y garantizar los derechos humanos de las mujeres. Algunos ejemplos son los Lineamientos de la Política Pública para la Equidad de Género para las Mujeres y el Plan Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencias aprobados en 2012, y la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, aprobada en 2011, con disposiciones importantes sobre la igualdad de género, así como la Ley 1257 "Por la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres", de 2008 y la Ley 1719 por la cual se adoptan medidas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de violencia sexual, en especial la violencia sexual con ocasión del conflicto armado, de 2014, entre otras.

Si bien estas normas proporcionan un marco sólido para avanzar en derechos de las mujeres, siguen existiendo desafíos para su plena aplicación, como muestran los datos sobre las brechas de género.

Colombia está mostrando señales importantes de crecimiento económico como una oportunidad para el progreso social, así como los avances en los indicadores de desarrollo humano. Pero todavía hay brechas de género, en particular en las esferas política y económica. 

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